Esta es una página para amantes de la poesía, donde periódicamente se insertarán poemas y canciones grabados para que los aficionados y aficionadas a la poesia los escuchen y disfruten de su audición de la misma forma que disfrutan de su lectura, y las canciones las escuchen con una perspectiva diferente.
domingo, noviembre 01, 2009
Miguel Hernández III. El niño yuntero
De este poema tan peculiar y comprometido, se han hecho varias versiones musicales. Muy famosas son la de Joan Manuel Serrat y la de Víctor Jara. También conozco una del grupo Mocedades, pero hoy me ha apetecido montar el poema juntamente con la versión de Manuel Gerena. Un cantaor flamenco de honda raigambre andaluza, comprometido con su tiempo y con unas ideas políticas que le valieron ser carne de exilio y de cárcel en tiempos del franquismo. Su versión es un grito desgarrado que se conjuga a la perfección con el poema de Miguel Hernández y queda fijado al terruño y al pueblo llano del mismo modo que lo concibió el propio Miguel. Sólo pido disculpas al cantaor por si considera que mi recitado inmiscuido en medio de su maravilloso cante le pueda más que adornar, estropear.
La editorial Lumen publicó en mayo de 2006 un libro titulado EL CRIMEN FUE EN GRANADA donde se recogen elegías dedicadas por eminentes poetas a la muerte de Federico García Lorca. Como no podía ser de otra forma entre estos poetas también se incluyó a Miguel Hernández. Aquí os presento su Elegía nºI. Curiosamente la que escribe Jorge Guillén en este libro se la dedica a ambos. Llegará su momento dios mediante para Jorge Guillén en este blog. Continuo de momento con Miguel Hernández. Hoy la música es de Johanes Brahms. 1º movimiento de UN REQUIEM ALEMÁN, con una dedicatoria especial a Sigrid Haas que tan maravillosamente nos lo explicó el viernes pasado en Castelldefels. Saludos!!!
Pequeña biografía En Orihuela, un pequeño pueblo del Levante español, rodeada del oasis exuberante de la huerta del Segura, nació Miguel Hernández el 30 de octubre de 1910. Hijo de un contratante de ganado, su niñez y adolescencia transcurren por la aireada y luminosa sierra oriolana tras un pequeño hato de cabras. En medio de la naturaleza contempla maravillado sus misterios: la luna y las estrellas, la lluvia, las propiedades de diversas hierbas, los ritos de la fecundación de los animales. Por las tardes ordeña las cabras y se dedica a repartir la leche por el vecindario. Sólo el breve paréntesis de unos años interrumpe esta actividad para asistir a la Escuela del Ave María, anexa al Colegio de Santo Domingo, donde estudia gramática, aritmética, geografía y religión, descollando por su extraordinario talento. En 1925, a los quince años de edad, tiene que abandonar el colegio para volver a conducir cabras por las cercanías de Orihuela. Pero sabe embellecer esta vida monótona con la lectura de numerosos libros de Gabriel y Galán, Miró, Zorrilla, Rubén Dario, que caen en sus manos y depositan en su espíritu ávido el germen de la poesía.A veces se pone escribir sencillos versos a la sombra de un árbol realizando sus primeros experimentos poéticos. Ramón Sijé, joven estudiante de derecho en la universidad de Murcia, le orienta en sus lectura, le guía hacia los clásicos y la poesía religiosa, le corrige y le alienta a proseguir su actividad creadora. Poco a poco irá leyendo a los grandes autores del Siglo de Oro: Cervantes, Lope, Calderón, Góngora y Garcilaso, junto con algunos autores modernos como Juan Ramón y Antonio Machado. Desde 1930 Miguel Hernández comienza a publicar poemas en el semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día de Alicante. Su nombre comienza a sonar en revistas y diarios levantinos. El estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 le obliga a tomar una decisión. Miguel Hernández, sin dar lugar a dudas, la toma con entereza y entusiasmo por la República. No solamente entrega toda su persona, sino que también su creación lírica se trueca en arma de denuncia, testimonio, instrumento de lucha ya entusiasta, ya silenciosa y desesperada. En plena guerra logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. Es una vida agitadísima de continuos viajes y actividad literaria. Todo esto y la tensión de la guerra le ocasionan una anemia cerebral aguda que le obliga por prescripción médica a retirarse a Cox para reponerse. En la primavera de 1939, ante la desbandada general del frente republicano, Miguel Hernández intenta cruzar la frontera portuguesa y es devuelto a las autoridades españolas. Así comienza su larga peregrinación por cárceles: Sevilla, Madrid. Difícil imaginarnos la vida en las prisiones en los meses posteriores a la guerra. Inesperadamente, a mediados de septiembre de 1939, es puesto en libertad. Fatídicamente, arrastrado por el amor a los suyos, se dirige a Orihuela, donde es encarcelado de nuevo en el seminario de San Miguel, convertido en prisión. El poeta -como dice lleno de amargura- sigue "haciendo turismo" por las cárceles de Madrid, Ocaña, Alicante, hasta que en su indefenso organismo se declara una "tuberculosis pulmonar aguda" que se extiende a ambos pulmones, alcanzando proporciones tan alarmantes que hasta el intento de trasladarlo al Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli resulta imposible. Entre dolores acerbos, hemorragias agudas, golpes de tos, Miguel Hernández se va consumiendo inexorablemente. El 28 de marzo de 1942 expira a los treinta y un años de edad. NANAS DE LA CEBOLLA
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