La daga de mi parnaso

Esta es una página para amantes de la poesía, donde periódicamente se insertarán poemas y canciones grabados para que los aficionados y aficionadas a la poesia los escuchen y disfruten de su audición de la misma forma que disfrutan de su lectura, y las canciones las escuchen con una perspectiva diferente.

domingo, abril 26, 2009

Antonio Pereira-In memoriam

Fotografía tomada directamente de la TV ayer sábado. Gentileza de Carmen Arroyo

Fotografía tomada de La Vanguardia digital

Nacido el 13 de junio de 1923 en Villafranca del Bierzo, Pereira trasladó su residencia a la capital leonesa a mediados del pasado siglo, que, durante los últimos años de su vida, alternó con frecuentes y prolongadas estancias en Madrid.
Aunque se inició en la letras dentro de la poesía y es autor de dos novelas, la obra literaria de Pereira se ha centrado en el relato breve, que abrió en 1966 con la publicación de "Una ventana a la carretera", con el que obtuvo el Premio Leopoldo Alas.
Galardonado en 1988 con el Premio Fastenrath de la Academia de la Lengua y en 1999 con el Castilla y León de las Letras, el escritor leonés ocupa un lugar destacado en la narrativa de la segunda mitad del siglo XX como uno de los más consumados y brillantes autores dentro del género del cuento
En León, se había constituido el año pasado una fundación con el nombre del escritor, impulsada por él y su propia esposa.
El objetivo de la Fundación es el de fomentar y promover todo tipo de actividades de carácter científico y cultural o de interés social, tendentes a la conservación de la obra literaria del escritor, así como de cualquier otra obra relacionada, tanto de literatura, artes como humanidades.
De Pereira, además de sus cualidades como escritor, se han destacado las que tenía como persona. “Por ti se retrasaron los almendros y fue más agrio el vino”. Son palabras suyas que dedicó a un buen amigo y que ahora se le devuelven con grandeza.
Antonio Pereira murió en la mañana del 25 de abril de forma inesperada, aunque su estado de salud ya era un tanto delicado.
Descanse en paz!!

Hoy amaneció lloviendo en Barcelona. Qué mejor homenaje que un poema suyo titulado CUANDO LLUEVE.
Incluyo otro titulado ALBA. Antonio llegó al ocaso de su prolífica vida como escritor pero renace en los corazones de los que le admirábamos y queríamos como un alba resplandeciente.

4 comentarios:

Blogger Marina-Emer ha dicho...

Mi querido amigo "si querido"con el permiso de MªAngeles,pues nos queremos tan limpia-mente ,candorosa-mente que te digo como estoy tan blanda de lo que estoy pasando y ya ves lo que has recitado tan maravillosa-mente como tu lo interpretas de un intelectual que ya nos dejo,la unica sonrisa que dibujo mi boca al leer tus palabras "que se nos antoja morir"...Bueno gracias por tu compañia que para mi es grata y deseada siempre
BESOS
MARINA

12:54 p. m.  
Blogger ada ha dicho...

Aquí también llueve, pero entrar a verte y escucharte hace salir el sol en los corazones de las personas que amamos la poesía.
Hoy descubro otro poeta gracias a ti.
Mil abrazos amigos. Un biquiño

4:54 p. m.  
Blogger Carmen Arroyo ha dicho...

Conocí a Antonio Pereira, de la mano de mi marido, poeta amigo suyo, puedo decir que todo en él era bondad. Su mirada limpia transmitía ese elevado deseo de aprender a su lado aquella manera de saber que estamos de paso y que, al final, lo que cuenta son los momentos vividos junto a los amigos, compartiendo palabra, escuchando el silencio que nace cuando adivinamos lo que el otro va a decirnos simplemente porque nos une a él ese hilo ténue y sincero de la amistad profunda. Úrsula y Antonio, como un inmenso bosque de esperanza en el que cabían todos los árboles-hombres, quiero decir, los valiosos y los humildes, los que tenían algo que aportar y los que solamente deseábamos recibir la dádiva de su cariño y de su cultura. Vuelvo a leer la elegía que dedicó a Moncho, su amigo del alma, fallecido hace ya tanto tiempo y, quisiera haber tenido yo la suerte de que Antonio me hubiera sobrevivido y me dedicase únicamente aquel verso cálido y hondo en el que su cariño le hiciese asegurar que hasta los almendros podrían alterar su color y el vino cambiar su aroma como signo de tristeza por su marcha. Antonio, amigo de sus amigos en una sucesión sin límite. Descansa en esa paz tan deseada y merecida. Carmen Arroyo

9:22 p. m.  
Blogger Darilea ha dicho...

Precioso poema, como siempre tu voz es una bendición.
Besitos.

7:44 p. m.  

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